domingo, 19 de agosto de 2012

Institucionalizar mis prerrogativas.

La sensación comienza con el sonar de un piano en mi cabeza, recordar viejos vals.
Saco de mi bolsillo las llaves, y son un montón de llaves que abren puertas antiguamente reconocidas. A solas como siempre ha sido ¿verdad?.

Abrir la puerta de la casa en que habito y solo encontrarme el esporádico ronroneo de mi gato, las cosas tal como las dejé, hasta la más pequeña partícula de polvo.

Aquí no hay nada y nunca lo habrá, por lo demás.

Instalar mis prerrogativas en su nombre implica una serie de cosas, marcar la línea clara del auto-respeto, abrazar la posible idea de la finitud, de la muerte y de la soledad; las 3 palabras más pesadas para soportar por una persona.

Si se tratara de demostrar que puedo o que no puedo hacer tal o cual cosa, a tal o cual persona, pues ya está; sólo es cosa de usar tacones,  maquillaje, fingir, pretender o no hacer nada de esas cosas. Pero nunca ha estado en juego o sobre la mesa la posibilidad de hacer ese tipo de cosas y ni decir sobre hacerlas por probar algún punto...

A solas quizá, si. Pero no mal acompañada. Y quizá ya vaya siendo tiempo de que alguien se amarre los pantalones y demuestre que no hay nada tan terrible en tolerar llegar a la casa vacía, dormir sin acompañantes o no hablar todo el tiempo con alguien (como si eso llevara a algún lado...)

La lluvia me reconforta como siempre lo ha hecho y lo ha sabido hacer, ahora sólo queda sanar las quemaduras y rasguños...


martes, 10 de julio de 2012

Viva la vida

El tiempo cambió drásticamente, giró en unos irreparables noventa grados. Ahora todo se encuentra de cabeza y sólo me resta cerrar los ojos y esperar la bajada.

Pero mi naturaleza se niega a esperar, antes me lanzo al posible vacío que esperar la caída.

Me suelto ataduras y me lanzo al vacío. Quiero irme a vivir, pero que sea contigo... El viento nos amarra, el tiempo se detiene muchos años.

En la caída hacia el vacío no hay nada. No hay de donde sujetarse, no hay nada que cause dolor o nada que de certidumbre.Si miro hacia atrás veo a quienes me sujetaron alguna vez. Padres, madres, hermanos, amores, desamores, amigos, amigas.

No hay nada porque esto es el más allá; No necesito irme porque hace tiempo que sólo mi cuerpo estaba aquí.

Libertad.

viernes, 15 de junio de 2012

Momento de mortalidad

Solo para avisar, que no hay nada nuevo que avisar.
O quizá se pueda un episodio de mortalidad:

Ese día, fui a visitarlo recorriendo las antiguas vías que antes eran como mi casa. Llegué hasta ahí, conversamos, salimos, jugamos. Todo tan familiar, hasta los mismos reclamos de la vida del otro.

Entonces casi antes de irme me acercaste a ti, nos abrazamos como las primeras veces; el mundo nos dio la espalda y me dejaste acercarme, aunque seguíamos llenos de temor...

Besabas mi mejilla varias veces, labrando tu camino hacia mi boca, tu camino ya muy conocido, y yo no puedo decir que no sabía que me besarías, lo sabía, lo esperaba y lo deseaba. Y tu beso fue como agua en una quemadura, ardió dolorosamente antes de ser un alivio.

Después tirados en el piso se me escapó un suspiro, el mismo suspiro de la primera vez pero ahora matizado de añoranza y un dejo de tristeza, nostalgia.

No puedo decir bien a bien qué pasaba, no lo sé del todo. Pero lo que sé es que desde hace mucho no me sentía en casa.

S+

lunes, 14 de mayo de 2012

Arrancarme un dedo.

Valdría más, como dije, haberme arrancado el mismo dedo. Mi dedo ahora es una ramita muerta que pende del tronco que es mi brazo.

En medio de la noche oscura (y la negra noche cubrió sus ojos...) busco el resquicio del pasado, el rastro del fantasma de un pasado muerto.

Me hubiera sido más fácil desprenderme del dedo entero que del recuerdo de quién fui.

Era color plata, era una perfecta marca y tuve a bien registrar su imagen antes de que esta tragedia ocurriera. ¿Por qué me preocupa? Porque para mi las cosas no son tan simples como amuletos, son trozos de mí.

Y vaya que fue emblemático escuchar a la característica lluvia del verano caer mientras me lamentaba esa significativa pérdida, colgada de un teléfono portátil, llamándolo a él, mientras la lluvia corría no solo en la ventana sino en mi mirada, abrazada del pequeño niño de cabello negro alborotado.

Perdí parte de mi esencia construida-adquirida hoy, y me hice de una que otra nueva. Extraño mis caparazones, no sé ser un cangrejo sin cubierta.


miércoles, 9 de mayo de 2012

De los cambios





Sí, tengo un nuevo trabajo. Sí, es muy importante y es algo que anhelaba. Sí, estoy conociendo hombres inteligentes y guapos. Sí, me va mejor.

Pero me sentiría francamente feliz por las noches si al menos el fantasma apareciera por ahí. Si no me acostara en la cama pensando a solas: ¿Y ahora quién?

Seguramente mi emotividad es 80% hormonal, pero bueno, ¿y qué hay de ese incómodo 20? Ese 20 que me hace llorar escuchando Trouble.

Todo está marchando bien, muy bien. Y quizá exceptuando esa silla vacía en el podio que llevo en el corazón todo va excelente. Tal vez por eso me quejo de eso, para poder quejarme. Naturaleza humana dicen.

Pero enserio, la última vez que conversamos fue extraño, por unos momentos sentí una enorme confianza, por otros  sentí que me despedía, y ahora no lo sé. Solo vislumbro repeticiones y dolor, pero cada mañana mi pizarra amanece borrada... al despertar ya no recuerdo nada de esto y se va diluyendo la necesidad hasta que anochece y antes de dormir de nuevo pienso todo esto... buena cosa que al menos ya no veo ese fantasma mientras sueño; pero ahora ni en sueño ni  en vigilia siento su suave compañía.

Ni qué decir de los besos.





martes, 1 de mayo de 2012

Enamoramiento fugaz

Los ideales son quienes enamoran disfrazándose de porvenir.

Impersonalizando las cosas es como se leen mejor y luego se las llama "poesía" al conjunto de letras mal acomodadas que pretenden lucir como un escrito y causar impacto. Esas letritas persiguen a los sentimientos, quieren aprisionarlos en sus pequeñas curvas y bracitos.

Hoy: Así de fácil acabo de aprisionar el tiempo.Siento: así aprisiono a mi persona. Enamoramiento: Así aprisiono al sentimiento.

Aprisionando el día de ayer y mi deseo de tomar café:
Caminando en el trabajo, tropiezo en más de una manera y más de un sentido. Me levanto, con golpes en el cuerpo pero me levanto (eso también, en más de un lugar y más de un sentido) sigue el día, muero un poco, tan sólo la dosis diaria.

Me acerco a mis iguales, para darme cuenta que no somos iguales salvo en la especie. En más de una forma y más de un sentido.

Muero otro poco, un poco más de la dosis diaria, tan solo un poquito.

Duermo en mi cama sintiendo que mi cuerpo se transforma en arena y se dispersa con el viento (pero eso era más bien un sueño, y los sueños son realizaciones de un deseo...)

Despierto, me baño.

Mientras el agua cae mi mente divaga en recordar en primer lugar, ¿por qué me enamoré? Y aquí estelarizan los ideales disfrazándose de porvenir.

Recordé sentarme en un café al cual dejé de ir hace tiempo, estar frente a un recuerdo borroso que ahora tiene cara de una amiga. Recuerdo hablar de él y la pregunta de esa amiga: Pero es que no entiendo, ¿Qué le ves a él?

Mi respuesta era algo innombrable entonces para mi, me sonreí mirando hacia diferentes puntos tratando de poner en palabras mi respuesta y llegó la respuesta: Me gusta él, me gusta como puede ser tan divertido, irritante y lindo a la vez. Me gusta la manera en que quiere tanto a su novia y cuánto quiere volver con ella, me gusta su manera de querer y ser fiel, me gusta su caballerosidad inquebrantable, sobre todo, que es una buena persona.

Entonces el recuerdo se corta y vuelvo al momento en que las gotas de agua caen en mi cara, abro los ojos y pienso en cómo todo eso que dije en ningún momento aludía a mi.

Me enamoré de la promesa de un porvenir que decía, "ésta puedes ser tú". Caí en un sloggan digno de la casa del Tec, prometiendo una vida, una imagen de lo que deseo para mi, imagen que ni siquiera pensé en tener en primer lugar pero a base de repeticiones comencé a desear. Simbólicamente "compré boletos", hice puntos, me gané su gracia y estima. Pensando, que muy seguramente "ésa seré yo", la acreedora de su afecto, de todo eso que apuntaba hacia otro lado mientras le veía. Pensé, que gastando todos mis recursos acumularía posibilidades; que la suerte ya no era quien decidía sino que era la probabilidad, y en la probabilidad yo era quien tenía las de ganar por frecuencia.

La estadística parecía infalible en este punto.

Y así me gasté cada maldito recurso posible, cada cosa que tenía y hasta lo que no tenía (a manera de crédito).

Llegó el momento final, no gané. Llegó otro sorteo, no gané. Y de pronto quienes ni tiempo invertían en esta, para mí, muy ardua tarea; ganaban miles de reconocimientos más. Disfrutaban de esa caballerosa amabilidad, de ese irrefrenable deseo de convivir, de la escucha, de las palabras, de la suavidad del trato. Y yo me gané el vacío, lo atesoré y ahora estoy llena de él, del vacío.

Ahora busco ganar cualquier cosa, lo que sea que me devuelva mis recursos, y en el proceso solo me vacío más y más.

Aspiré a ese modelo de vida que no me toca, a un lugar en la cadena alimenticia del poder al cual no pertenezco. Me la creí que el cuento de Cenicienta era real y que yo siendo una nada cargada de miseria podía tener eso otro, que anunciaban como una mejor vida.

Esta cadena abusiva del poder sólo crea abismos en donde hay distancias, jerarquías donde existen igualdades.

No hay príncipe ideal, tampoco soy la pobre Cenicienta. No tengo por qué desear o venerar una imagen cual si fuera un ideal. No existen los ideales, y al despojarme de la idea de un ideal me despojo también de la idea de miseria. Mi cuerpo no carga miseria aunque cargue dolores, mi espíritu no está empobrecido o enriquecido, mi espíritu es una flor de campo. Mi mente es el océano, así tal cual. Algo inestable, pacífico, profundo, superficial, todo acorde al tiempo y al lugar.